El color y sus connotaciones




El color ha sido objeto de estudio desde la perspectiva científica, objetiva, y humanística, subjetiva. A continuación se resumen en forma muy breve algunos de sus planteamientos.

La tradición objetiva

Desde la perspectiva científica, el color es un fenómeno físico, relacionado con las propiedades de la luz, en particular con la absorción y la refracción. El color es la percepción de una forma de energía que resulta de la absorción y de la refracción de la luz. La luz es la energía que se manifiesta dentro de nuestra percepción de lo visible, es decir, el espectro visible.

Los seres humanos percibimos como luz blanca la mezcla de todos los colores que podemos distinguir por la descomposición de la luz a través de un prisma cristalino. Dicha descomposición contiene los colores primarios: rojo, amarillo y azul, y sus combinaciones, que generan todos los colores que vemos.

Llamamos monocromáticos o monocromías a los colores constituidos por un primario; dicromáticos o bicromías a los colores constituidos por dos primarios, y tricromáticos o tricromías a los colores constituidos por tres primarios.

Existen muchos modelos para representar los colores. Pero es importante señalar que los tres colores primarios son una abstracción conceptual, ya que ningún color es una unidad discreta. El color es un continuo.

El estudio científico del color también se ha desarrollado en la medicina positivista y en la psicología conductista y cognitivista. Así, el psicólogo conductista francés Alfred Binet clasificó a ciertos colores como dinamógenos (que generan movimiento), como el rojo, y a otros colores como inhibidores, como el violeta.

Desde las teorías de la información, los investigadores canadienses Cossette y Boisvert demostraron que el color es el elemento que transmite más contenidos, tanto en una fotografía, un paisaje o una pintura. Además de esta enorme posibilidad informativa del color, en el sentido de la vista, como ocurre en otros sentidos menos desarrollados, como el olfato, el gusto y el tacto, existen modos de sensibilidad emocional, que se manifiestan con las emociones que asociamos con los colores llamados cálidos y fríos.

La tradición subjetiva

Ya Goethe, en 1820, distinguió tres usos del color: el simbólico, acorde con la naturaleza del efecto provocado; el alegórico, arbitrario y convenido, y el místico.[1]

En el siglo XX se hicieron intentos por vincular los efectos subjetivos de los colores a emociones o sentimientos de carácter universal. Otra corriente, sin embargo, considera que el simbolismo de los colores es más bien producto de la cultura.

Al margen de la discusión entre el “simbolismo natural” y el “simbolismo cultural” del color, es un hecho que en raras veces el color aparece como un estímulo aislado. En general percibimos policromías. El contraste de los colores configura las formas. Y la delimitación producida por la interacción cromática relativiza el significado simbólico de los colores. El mismo rojo no significa lo mismo junto a un amarillo que junto a un azul. Entonces, el color, como materia significante, se encuentra afectado por tres variables:[2]

  • El contexto sociocultural.
  • Las características subjetivas del observador.
  • Los contrastes de la dimensión policromática en que se presenta.

¿Semiótica o semiología del color?

A la pregunta sobre si existe una semiótica o una semiología del color, Sexe responde que no puede haberla. La razón de ello es que el color no es un lenguaje. El color es polisémico y sus significados son variables y construidos culturalmente. Es más apropiado, por tanto, hablar de las connotaciones del color. El color no comunica, el color connota.[3]

En consecuencia, el diseñador no puede elegir de manera arbitraria el color. La elección es una decisión basada en una búsqueda basada en la connotación del color.

A continuación se presentan algunas connotaciones posibles de algunos colores.

El blanco se interpreta unas veces como la suma de todos los colores, y otras veces como la ausencia de color. Connota pureza, incontaminación. En todo caso el blanco sugiere un silencio místico.

El negro es la ausencia del color. La cultura occidental lo asocia con lo misterioso, lo siniestro, la elegancia y la muerte. Sugiere un silencio enigmático.

El gris se percibe como una combinación del blanco y el negro. En realidad los grises son una tricromía como cualquier color. Connota sobriedad. Junto con el azul marino, el gris es el color del traje del ejecutivo moderno, casi un uniforme.

Una tricromía cualquiera, al azar, produce un color pardo. Una variante de los pardos son las gamas del beige, “casi un emblema de la clase media”.

La ropa y los colores de la ropa connotan el rol social, la actitud y el estado de ánimo de quien la usa. Aunque hay que tomar en cuenta que la moda prescribe algunos colores y prohíbe otros. La convención determina no sólo el uso de algunos colores, sino también el contexto en que pueden usarse. El clima también interviene: en verano se llevan colores claros; en invierno, oscuros. Así, parece que la elección está determinada tanto por factores objetivos como subjetivos.


[1] Sexe, Néstor, Diseño.com, Buenos Aires, Paidós, 2008, pág. 151.

[2] Ibíd., pág. 153.

[3] Ibíd., págs. 153 y 154.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: