Reflexiones sobre el Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure

Reflexiones sobre el Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure

Como se reconoce generalmente, Ferdinand de Saussure, en su cátedra de la Universidad de Ginebra, estableció las bases de  una nueva disciplina, la semiología, que comprendería el estudio de los signos en general y del lenguaje en particular; de ahí que, consideraba él, la lingüística, es decir, el estudio del lenguaje, sería sólo una parte de la semiología, si bien una parte considerable, pues el lenguaje es sin duda el sistema de signos más importante de todos los que ha desarrollado el hombre.

Saussure se basó en sus reflexiones sobre las tesis que se habían desarrollado hasta finales del siglo xix en torno al estudio de la gramática descriptiva y el lenguaje, y estableció los fundamentos de la lingüística moderna y de la nueva ciencia de la semiología.

Entre los fundamentos que estableció Saussure destacan la distinción entre lenguaje, lengua y habla; la definición del signo como una combinación de un significante y un significado; la arbitrariedad del signo lingüístico, y la distinción entre los aspectos sincrónicos y diacrónicos de la lengua, principalmente. Estos elementos permitieron desarrollar los estudios sobre el lenguaje desde nuevas perspectivas, y sobre todo permitieron ampliar estos estudios a todos los sistemas de signos incluidos algunos tan distintos como los mitos o ciertos rituales que tienen significado para los miembros de una comunidad. Por su importancia, valdría la pena reflexionar un poco acerca de la importancia de los postulados de Saussure enunciados antes.

En primer lugar, al hacer la distinción entre lenguaje, lengua y habla, Saussure distingue entre los aspectos universales y más o menos abstractos del lenguaje, que es una cualidad común al hombre, por un lado, y los aspectos particulares y más concretos de la lengua; en particular, hace énfasis en el desarrollo de las lenguas como un hecho social. Una lengua siempre es compartida por una comunidad de hablantes en una región dada. Una comunidad que comparte la misma lengua. Así, podemos hablar de la comunidad hispanoparlante de Estados Unidos, la población francófona de Quebec, o los hablantes del maya o del tzotzil de Chiapas y Yucatán. También podemos estudiar el latín, el arameo o el griego, como lenguas muertas, por los documentos históricos y literarios. Estas lenguas se conocen precisamente como lenguas muertas porque no existen ya en el mundo comunidades donde se hablen y se han extinguido los hablantes. Otras muchas están en proceso de extinción, cuando sabemos que sólo unos cuantos individuos siguen hablándolas. Tal es el caso por ejemplo de México, donde existen decenas de lenguas que corren el peligro de extinguirse.

Saussure también hace la distinción entre lengua y  habla, es decir, entre el hecho social que distingue a un grupo o una comunidad de hablantes de una lengua, y el hecho concreto, individual, del uso de una lengua. Así el habla es un hecho individual, pero se inserta en una comunidad. El habla es la actualización que cada individuo hace de la lengua. Su propia expresión. El habla es así un rasgo particular de cada individuo, pero al mismo tiempo es la manifestación de un hecho social. Como se sabe, cada individuo aprende a hablar la lengua materna.

Bajo estas premisas, Saussure expone otro de los rasgos fundamentales del lenguaje: la arbitrariedad del signo lingüístico. No existe ninguna razón, dice, por la cual el concepto árbol se corresponda con la palabra árbol. De hecho, sabemos que en otras lenguas no se llama así al árbol. En inglés se le llama tree, o en alemán  Baum. Y ninguna de estas palabras es preferible a las otras. O mejor dicho no existe ninguna razón para preferir una palabra a otra. El hecho de que en español se use “árbol” y en inglés “tree” para referirse al mismo concepto es un hecho fortuito, arbitrario. Se trata de una convención. Pero como cualquier convención, una vez aceptada, no se puede violar fácilmente. El uso impone algunas reglas que son de observancia general, aun cuando ni siquiera seamos conscientes de ello. Aun cuando algunos grupos minoritarios inventan sus propias palabras de uso más o menos exclusivo, como los jóvenes, o los internos de un penal, o los miembros de una minoría étnica, racial o lingüística, entre ellos comparten el mismo código y las mismas normas. El caló es también una convención.

Una vez establecida la arbitrariedad del signo lingüístico, Saussure señala que el signo está compuesto de dos aspectos, como las dos caras de una moneda, el concepto y el signo acústico, o de forma más general, el “significado” y el “significante”. Hoy en día una afirmación así puede parecer trivial, pero esto sin duda es porque las ideas de Saussure han tenido una gran difusión. Hoy en día términos como subconsciente o evolución o relatividad también nos parecen familiares, pero no lo eran hace un siglo o dos. Lo mismo ocurre con los términos de significado y de significante. Además, la utilidad de estos conceptos se observa en la multiplicidad de aplicaciones que ha tenido la teoría de Saussure. Especialmente en los signos icónicos, que han adquirido gran relevancia a partir de la invención y desarrollo de los medios para fijar y reproducir imágenes de manera mecánica, desde la invención de la fotografía. Pero estos conceptos podemos aplicarlos también a la arquitectura, la moda, la música pop, las costumbres… Cualquier práctica social que comunique y sea significativa para quienes toman parte en ella. Una rosa, una perforación en el labio, una playera con la foto del Che, un logotipo, un dibujo animado; todo tiene un significado (y a menudo más de uno).  Y el estudio de estos significados es posible gracias a la distinción del signo como una combinación de un significante y un significado.

La tercera aportación importante de la teoría de Saussure es la distinción entre los aspectos “sincrónicos” y “diacrónicos” del lenguaje.  Para Saussure la lengua se modifica con el tiempo. Por eso es importante estudiarla desde dos perspectivas distintas. Una de ellas es el estudio de las transformaciones de las lenguas con el tiempo, que Saussure denomina el estudio diacrónico. En el estudio diacrónico se estudian las transformaciones que sufre una lengua a lo largo del tiempo. Como se van transformando los vocablos en las diferentes lenguas. Por ejemplo, la transformacion del latín vulgar en las lenguas romances. El estudio diacrónico de una lengua estudia cómo se transformó el latín vulgar en la lengua española, francesa, italiana, catalana, rumana, etcétera. Cómo se  van transformando los vocablos por medio de aliteraciones, pérdidas de consonantes, cambio de consonantes o de voales, en una lengua. Pero no sólo estudia los cambios de forma, sino también los cambios semánticos. Explica por qué por ejemplo una palabra que tenía un significado en latín pasó al español o al francés con un nuevo significado. E incluso remontándose en el tiempo pueden observarse similitudes en los cambios no sólo entre las lenguas de una familia, como las lenguas romances derivadas del latín, sino entre todas las lenguas del tronco indoeropeo, por ejemplo. Así, los linguistas pueden encontrar similitudes entre sustantivos o verbos del alemán, el inglés o el francés.

Pero al mismo tiempo, las lenguas pueden estudiarse en un momento dado, en el presente o en el pasado. A este tipo de estudio Saussure lo denomina sincrónico. El estudio sincrónico de la lengua es una especie de fotografía de la lengua en un momento dado. No precisa con exactitud los orígenes de un vocablo, una estructura gramatical o la sintaxis de un idioma. Ni predice los posibles cambios futuros. En cambio, analiza las relaciones semánticas y morfológicas de la lengua como un sistema en un momento dado.

Con el tiempo, el estudio diacrónico y sincróico de la lengua se retomará en otras disciplinas de las ciencias sociales, como por ejemplo, la antropología. Así, los antropólogos estudiarán la evolución de las costumbres y de las relaciones sociales con el paso del tiempo, de una manera diacrónica para explicar cómo algunas costumbres o rituales han ido modificándose a lo largo del tiempo de una época determinada hasta el presente. Pero al mismo tiempo desde una perspectiva sincrónica también analizarán las relaciones de las formas de organización de una sociedad en un momento dado.

En conclusión, Saussure abrió nuevos campos de investigación en las ciencias sociales e inauguró la ciencia de la semiología, cuyo objeto de conocimiento sería el estudio de los sistemas de signos, entre los cuales la lingüística formaría una parte muy importante. Estableció la arbitrariedad del signo lingüistico. Estableció la distinción entre lengua y habla, es decir, entre el hecho social y la práctica individual. Definió al signo lingüistico como una combinación del concepto (significado) y de su imagen acústica (significante). Y advirtió de la importania de estudiar la lingüística y la nueva semiología desde dos perspectivas diferentes, la diacrónica y la sincrónica, debido al cambio continuo de las lenguas.

Las repercusiones de las ideas fundamentales de Saussure abrieron nuevos campos de estudio en las ciencias sociales, y fueron la base de la corriente denominada estructuralismo, que desempeñaría un papel relevante en las ciencias sociales del siglo xx, y que influiría a personalidades como Levi Strauss y Michelle Foucault, entre otros. El primero analizaría las relaciones sociales, y en particular, las relaciones de parentesco, como un sistema de significantes. El segundo aplicaría estos conceptso al estudio de la evolución de las normas sociales de comportamiento, como aquellas que rigen la sexualidad.

Las ideas de Saussure también desempeñan un papel principal en las teorías de la comunicación al establecer las relaciones entre los sistemas de signos. Con el desarrollo de los modernos medios masivos de comunicación en el siglo xx surgieron varias teorías dedicadas al estudio de los lenguajes, entre las cuales la semiología ocupa un papel destacado. Así, la semiología y posteriormente la semiótica se encuentran en la base de los estudios sobre el cine, la fotografía, la televisión, la comunicación visual, el periodismo, entre otros medios masivos de comunicación

Luis Cacheux Pulido

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